Dos tareas que se confunden por ir juntas en obra
Es habitual ver en la misma obra a un equipo levantando una estructura metálica mientras otro maneja el aparato que eleva las piezas hasta su sitio. Trabajan codo con codo, pero desde el punto de vista de la formación TPC son dos cosas distintas, cada una con su especialidad.
Montar la estructura: especialidad de instalaciones, reparaciones y montajes
Si su trabajo es levantar, reparar o instalar estructura metálica (pórticos, naves, barandillas, andamios metálicos como parte del montaje de la obra, cerrajería o carpintería metálica), la especialidad que le corresponde es instalaciones, reparaciones y montajes. Es la más amplia de las cinco que impartimos, y donde se tratan los riesgos de trabajar en altura, el izado de cargas desde el punto de vista de quien recibe y coloca la pieza, y el orden del tajo mientras se ensambla la estructura.
Un montador de andamio metálico, en la medida en que su trabajo es el montaje y desmontaje de esa estructura auxiliar, entra dentro de este mismo bloque.
Manejar el aparato elevador: especialidad de operadores
Si en cambio lo suyo es manejar el equipo que eleva la carga (una grúa, un montacargas, una plataforma elevadora dentro del ámbito del metal), la especialidad correcta es operadores de aparatos elevadores. Aquí el temario no se centra en el oficio de quien va subido a la estructura, sino en el manejo seguro del propio aparato: comprobaciones antes de empezar, señales, cargas máximas, maniobras y qué hacer si algo falla.
Son dos miradas distintas sobre la misma obra: una desde quien construye, otra desde quien eleva.
Cuando la misma persona hace las dos cosas
En empresas pequeñas del metal es frecuente que un mismo trabajador monte la estructura y además maneje el aparato elevador que la coloca. En ese caso puede necesitar las dos partes específicas, la de montajes y la de operadores, porque cada una cubre un riesgo distinto que la otra no toca.
No es un gasto duplicado sin sentido: son dos temarios con contenido diferente, y la obra puede pedirle acreditación de las dos tareas por separado si las va a desempeñar las dos.
Un ejemplo de taller
Imagine una nave donde se está montando una estructura de pórticos metálicos. El operario que sujeta y ajusta la viga en su posición final necesita la especialidad de montajes. El que está a los mandos de la grúa que ha subido esa viga hasta ahí necesita la de operadores de aparatos elevadores. Si en algún momento del día cambian de tarea entre ellos, cada uno necesita el curso de la tarea que realmente desempeña.
Qué se lleva cada uno al terminar
En los dos casos, el título de la especialidad correspondiente, que es el documento que se presenta en el control de acceso de la obra. Con ese título, y el resto de documentación que exige la Fundación Laboral de la Construcción, se puede tramitar después la Tarjeta Profesional de la Construcción, si la empresa la exige o si el trabajador quiere tenerla para futuras obras.
Cómo se resuelve al reservar
Al llamar, cuéntenos con precisión qué hace en la obra, no solo el nombre general del puesto. «Montador de estructura» y «gruista» no son intercambiables aunque trabajen en el mismo tajo, y confundirlos hace que se matricule en un curso que no le van a aceptar para la tarea que de verdad realiza.
Puede repasar las cinco especialidades del metal en nuestro listado de especialidades. Para reservar plaza en cualquiera de ellas, llame al 630 29 25 16 o al 91 617 04 23, de lunes a jueves de 8 horas a 17 horas y los viernes de 8 horas a 15 horas. La parte específica de seis horas cuesta 70 € en cualquiera de las dos especialidades.