No decir el oficio con precisión
Es el más caro de todos. Si al llamar dice «quiero el curso del metal» sin más, y le apuntamos en una especialidad que luego no coincide con lo que hace en la obra, el título no le va a servir para lo que le piden. Diga a qué se dedica exactamente: si suelda, si monta estructura, si maneja un aparato elevador, si es electricidad de alta o de baja tensión. Cuanto más concreto sea, menos probable es el error.
Pensar que el curso y la tarjeta son la misma cosa
El centro imparte el curso y entrega el título. La tarjeta la emite la Fundación Laboral de la Construcción, en sus puntos de tramitación, a partir de ese título y de otra documentación. Si alguien le pide «la tarjeta para el lunes», casi siempre lo que necesita de verdad es el título del curso, que es lo que se enseña en el control de acceso el primer día.
Buscar el curso por internet
Salvo el de directivos de diez horas, ningún curso de la tarjeta vale hecho a distancia. Cada mes hay quien ya pagó un curso on-line y se lo rechazan en obra. El dinero de esa academia rara vez se recupera, así que antes de pagar nada, compruebe que el curso es presencial.
No mirar el rango completo de fechas
En los cursos de veinte y de sesenta horas, el calendario muestra un rango: desde el día de inicio hasta el de fin. Si solo mira la primera fecha y no comprueba que puede asistir todos los días, corre el riesgo de perderse una sesión a mitad de curso, y eso no se recupera con apuntes. La formación de la tarjeta exige asistencia completa.
Presentarse sin DNI o NIE
El título sale a nombre de una persona concreta, con su documento de identidad. Sin él en la mano el primer día, no podemos registrarle en el grupo, por mucho que tenga la plaza reservada. No hace falta nada más, ni carpetas ni apuntes de otros cursos, pero esto sí es imprescindible.
Confiar en el antiguo curso de ocho horas
Todavía circula por ahí gente que cree que el curso de ocho horas sigue siendo válido. No lo es. El itinerario homologado hoy es el completo de veinte horas. Si le han pedido por escrito un curso con un nombre que no reconoce o que le suena antiguo, léanoslo por teléfono antes de matricularse.
Dejar la renovación de la tarjeta para el último momento
La tarjeta caduca a los cinco años. Muchos trabajadores lo descubren el mismo día que la obra se la pide caducada. La renovación no exige repetir la formación, pero sí reunir documentación y hacer el trámite, y eso lleva su tiempo. No espere a que se la pidan en la puerta.
No avisar si va a faltar o llegar tarde
Las plazas de cada grupo son limitadas. Si sabe con antelación que no va a poder asistir, avísenos: así podemos ofrecer su plaza a otra persona y buscarle a usted hueco en la siguiente convocatoria. Una llamada a tiempo evita una silla vacía y una plaza perdida para todos.
Cómo evitarlos todos de una vez
La mayoría de estos errores se resuelven con una sola llamada antes de reservar, contándonos con detalle su situación: oficio, lo que le pide la empresa y si ya tiene formación previa. Consulte el índice de cursos de esta web y llámenos al 630 29 25 16 o al 91 617 04 23, de lunes a jueves de 8 horas a 17 horas y los viernes de 8 horas a 15 horas.