Dos marcos que conviven
Aquí conviven dos normas distintas, y por eso surge la confusión. Por un lado está el Convenio General del Sector de la Construcción, el que crea la Fundación Laboral de la Construcción y regula la propia Tarjeta Profesional de la Construcción: quién puede pedirla, qué documentación hace falta, cuándo caduca, cómo se renueva. Ese marco es el que gobierna la tarjeta como documento.
Por otro lado está el Acuerdo Estatal del Sector del Metal, modificado por la Resolución de 12 de mayo de 2009 de la Dirección General de Trabajo. Los contenidos formativos de su anexo tercero, vigentes desde el 23 de agosto de 2008, entraron en vigor el 1 de enero de 2010. Ese es el marco que fija qué se enseña en cada curso del metal: la parte común, la parte específica por oficio, el reciclaje.
Por qué un soldador del metal necesita la tarjeta de construcción
La clave está en dónde trabaja, no en cómo se llama el gremio. Buena parte de los oficios del metal (soldadura, cerrajería, estructuras metálicas, instalaciones, montajes) se ejecutan dentro de obras que entran en el ámbito de aplicación del Convenio General del Sector de la Construcción. Cuando eso ocurre, el trabajador necesita la misma tarjeta que exige cualquier obra, y el control de acceso no distingue entre quien viene de una constructora y quien viene de una empresa de calderería.
Lo que sí cambia es el contenido de la formación que recibe antes de tener esa tarjeta: un soldador del metal no estudia lo mismo que un encofrador, aunque los dos acaben con el mismo tipo de documento en el bolsillo.
Dónde se nota esto en el día a día del curso
Se nota, sobre todo, en la parte específica de seis horas y en el reciclaje de cuatro. Ahí es donde el temario de cada oficio del metal sigue el contenido fijado por el acuerdo estatal del sector, con sus propios riesgos y sus propios equipos, mientras que la parte común de catorce horas es la misma que se imparte a cualquier alumno de construcción, venga del oficio que venga.
Por eso cuando alguien llama diciendo «yo hago calderería, no construcción», la respuesta no es que se ha equivocado de centro. Es que su formación específica está pensada para su oficio del metal, dentro de un sistema de tarjeta que es común a toda la obra.
Y por eso existe un centro como el nuestro
Somos centro homologado por la Fundación Laboral de la Construcción, con número de registro 0505101086, lo que nos habilita para formar dentro del sistema de la tarjeta. Y al mismo tiempo estamos especializados en el metal, con las cinco especialidades que ve en nuestro listado de especialidades: instalaciones y montajes, soldadura, aparatos elevadores, fontanería y climatización, y electricidad de alta y baja tensión.
Esa doble condición es la que le permite a un trabajador del metal salir de nuestras aulas con un título que la Fundación reconoce y que en obra se acepta igual que el de cualquier otro oficio de la construcción.
Si le sigue costando ubicar su caso
No pasa nada, es de las cosas que más se explican por teléfono que por escrito. Cuéntenos a qué se dedica exactamente, o léanos lo que le ha pedido la empresa, y le decimos qué curso le corresponde dentro de nuestras cinco especialidades. Llame al 630 29 25 16 o al 91 617 04 23, de lunes a jueves de 8 horas a 17 horas y los viernes de 8 horas a 15 horas, o pase por la calle La Fragua 1 de Móstoles.